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Señor Dios, gracias por permitirnos conocerte, gracias por la cruz que nos abrió el camino para estar en tu presencia. Hoy te pido Señor que mientras escuchamos tu Palabra tu Espíritu Santo nos hable  y transforme nuestra forma de vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Hola, gracias por concederme  el privilegio de tu atención durante los próximos minutos. Es mi deseo que Dios pueda hablar a tu vida  y ayude a sanar tu corazón si eso es lo necesario, que te ayude a evitar errores en tu caminar con Dios y que te inspire a experimentar la bendición de una vida de Fe.

Hoy quiero dar un vistazo a algunos elementos que  la Biblia nos da para comprender un poquito de lo que es la inmensidad de la Fe. Sin embargo, algo que te puedo asegurar es que no vamos a comprender las dimensiones de la vida en Fe hasta no experimentarla.

El mensaje de hoy no es un estudio profundo acerca de la Fe sino más bien un vistazo al área de la Fe que se activa en nosotros, cuando Dios nos llama a hacer algo.

En muchas oportunidades he visto personas caminar “En Fe” y terminar frustradas o incluso alejadas de Dios. Y las preguntas que quedan en el aire son casi siempre las mismas.

¿Qué pasó? ¿Qué falló? ¿Por qué con otro si funciona y conmigo no?

Estas son preguntas genuinas y que no tienen fácil respuesta.

Lo que estás escuchando hoy es mi intento de brindar una respuesta que pueda comenzar a traer claridad y confort para aquellos que han sido afectados en esta área de su vida espiritual.

Para ello vamos al libro de Romanos capítulo 10 y versículo 17. Dice así la Palabra del Señor.

Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.

(Romanos 10.17, NVI)

Podemos darnos cuenta entonces de que para que exista Fe  PRIMERO debe haber un mensaje y luego alguien que lo crea.

Es decir que la fe es el fruto de la interacción de dos personas.  Del mismo modo que la concepción de un bebé es el fruto de la unión íntima entre un hombre y una mujer. La vida de Fe es el fruto de nuestra relación íntima con Dios.  ¿Estás conmigo?

Y allí es donde muchas veces comienza el fallo de nuestra vida de Fe en Dios. No esperamos a escuchar las promesas o instrucciones de Dios para actuar conforme a ellas. Sino que nos lanzamos a actuar en base a nuestras suposiciones o deseos o quizás muy buenas intenciones y comenzamos a declararlos y a declararlos en Fe y luego nos frustramos cuando nuestras declaraciones no producen ningún fruto. Y al final de las cuentas nos sentimos engañados o traicionados porque la realidad fue diferente de lo que soñábamos y lo más triste es cuando terminamos culpando a Dios de no cumplir las promesas que Él nunca hizo. Suena ridículo yo se pero así pasa.

Los grandes heroes de la Fe en la Escritura actuaron en Fe demostrando que creían el mensaje que Dios les había dado.

Abraham, escuchó, creyó y obedeció.  No fue su idea dejar su tierra y parentela e irse a una nueva tierra. Fue idea de Dios. Abraham solo respondió en obediencia al mensaje que había escuchado en Presencia de Dios.

Gedeón, escuchó, creyó y obedeció.  Ir a la batalla con 300 hombres armados de ollas y antorchas no fue una estrategia que él mismo pensó. Sino que fue el resultado de obedecer a lo que Dios le indicó hacer. Aunque al principio le costó un poco creer al final decidió confiar en el mensaje que había recibido de parte de Dios.

Moisés, escuchó, creyó y obedeció.  Lanzarse a la titánica tarea de liberar a un pueblo de la opresión de una nación que era mucho más poderosa no fue su idea y quizás tampoco su deseo. Pero lo hizo en obediencia al mensaje que recibió de Dios.

Así que vemos el mismo principio aplicado en las vidas de estos 3 hombres. Antes de actuar en Fe existió un mensaje que provino de parte de Dios. ?¡Primero el Mensaje y luego la acción! Si quieres vivir una vida plena de Fe debes comenzar a afinar bien tu oído espiritual para primero escuchar el mensaje de Dios  y luego comenzar a accionar en Fe como una respuesta al mensaje que has recibido.

También quisiera destacar algo. A estos hombres la Fe no les sirvió para satisfacer deseos personales sino para cumplir los propósitos de Dios. Porque la Fe no es nuestro medio para manipular a Dios sino para agradar a Dios.

Amigo o amiga que me escuchas hoy. ¿Te ha hablado Dios acerca de algo que debes hacer o dejar de hacer? Te animo que comiences a actuar en obediencia lo antes posible.

¿Estás a punto de empezar algo que requerirá mucho esfuerzo y sacrifico pero no tienes la certeza de que Dios te está llamando a hacerlo?

Te aconsejo no comenzar hasta tener la convicción de que estás actuando en obediencia a Dios y no guiado por un deseo, quizás noble, pero al final de cuentas engañoso porque  viene de tu propio corazón y no de la Voluntad de Dios.

Ten la certeza de que si estás dispuesto a escuchar, Dios está más interesado de lo que imaginas en hablarte y guiarte.

Si has sido dañado por un “un proyecto de fe” que fallo. Hoy puede ser el día que comience la restauración de tu corazón. Dios sigue en control de todo y te espera con los brazos abiertos.

Oremos,

Padre bueno gracias por esta Palabra que hoy nos has hecho llegar. Oro Señor para que pueda ser como un bálsamo al corazón de quien me está escuchando en este momento. Y te pido que en este momento llenes gozo y alegría la vida de quien me está escuchando. Atráenos Señor hacia tu Presencia y no nos permitas caminar en nuestra propia sabiduría. Haznos sensibles a tu voz y que nuestras decisiones siempre estén guiadas por tu Espíritu Santo. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

 

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