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Para muchos es conocida la historia de Gedeón y de cómo con solo 300 hombres obtuvo la victoria sobre los madianitas que oprimian a Israel. También somos muchos los que queremos ser usados por Dios para proezas de ese calibre. Sin embargo no todos estamos dispuestos a cumplir, como lo hizo Gedeón, con la primera misión que Dios le encomendó.

Esta la encontramos en Jueces 6:25 – 26

Aquella misma noche el Señor le dijo: «Toma un toro del rebaño de tu padre; el segundo, el que tiene siete años. Derriba el altar que tu padre ha dedicado a Baal, y el poste con la imagen de la diosa Aserá que está junto a él.  Luego, sobre la cima de este lugar de refugio, construye un altar apropiado para el Señor tu Dios. Toma entonces la leña del poste de Aserá que cortaste, y ofrece el segundo toro como un holocausto.» NVI

Antes de que Dios nos pueda usar de forma poderosa, necesitamos derribar cualquier cosa en nuestra vida que no le agrade.

Probablemente, al igual que a mí, Dios te ha mostrado cosas en tu vida que no le agradan y que te a dicho que derribes y en lugar de obedecer, tratas de fingir que no te ha dicho nada y buscas hacer otras cosas para “compensar” el que no le hayas obedecido.

Pero a Dios no lo podemos engañar, ni negociarle en esos asuntos. Si Dios demanda algo de nosotros, Él espera que obedezcamos lo antes posible, de lo contrario no podrá pasar con nosotros al siguiente nivel.

Muchos cristianos se han quedado estancados en su crecimiento espiritual porque ha llegado un punto en el que no han estado dispuestos a hacer lo que Dios pide de ellos. ¿Crees tú, mi estimado lector, que Dios hubiera usado a Gedeón si Gedeón decide no obedecer esta primera misión?

En mi caso personal he experimentado ese “estancamiento” mientras no obedezco lo que Dios me está pidiendo hacer. A veces es derribar un mal habito pecaminoso, otras veces derribar mi timidez y hablar lo que Él quiere, otras derribar el temor y dar pasos de fe creyendo en Su Palabra. Una vez que he obedecido he podido comprobar como una nueva dimensión de comunión con Dios se establece en mi vida y he visto milagros y proezas suceder.

Te invito a meditar por un momento y hacer una revisión en tu propia vida. Preguntale a Dios ¿Señor, hay algo en mi vida que quieras que derribe antes de seguir adelante? Si Dios te muestra algo te animo a que lo más pronto posible pongas manos a la obra para derribarlo y te aseguro que verás la mano de Dios obrando en un nuevo nivel sobre tu vida.

Hay más cosas interesantes que podemos aprender de esta historia, pero  las seguiremos viendo más adelante.

Espero que Dios siga bendiciendo y trabajando en tu vida y porfavor no dejes de compartir este mensaje para que la Palabra de Dios pueda seguir llegando a más y más personas.