Dios es Sin Igual

Reflexiones de la Vida y la Palabra de Dios por el Pastor William Arévalo

Etiqueta: Dirigir Alabanza

Seleccionando los cantos para la alabanza.

PensandoCantos

Porque Dios es el Rey de toda la tierra;Cantad con inteligencia.(Salmo 47:7 RV60)

Los cantos son una herramienta muy poderosa dentro de la iglesia cristiana, es por eso que debemos  aprender a utilizarlos de la mejor manera posible.

Muchas veces escogemos los cantos de la alabanza solo “para llenar el espacio” en lugar de prepáralos adecuadamente para llevar al pueblo a un lugar especifico a través de ellos.

Existen cantos de guerra, de júbilo, de intimidad con Dios, de exaltación, de restauración, etc. Y es bueno que sepamos utilizarlos de una forma apropiada.

Dependiendo del tipo de reunión el objetivo de los cantos es diferente.

Uno de los primeros objetivos de cantar en una reunión cristiana dominical, es proveer a los asistentes de un tiempo en el cual puedan dar su alabanza a Dios a través de cantos que expresen su sentir hacia Dios, que puedan levantar  su voz y proclamar las grandezas de Dios por este medio.

Otra de las metas es crear un ambiente propicio para la comunión personal con Dios, esto se logra, principalmente,  por medio de cantos más lentos o mejor conocidos como “cantos de adoración”.

En otro tipo de reuniones la razón del canto es invitar a la reflexión, o bien reforzar la enseñanza que ha sido impartida.

Al cantar en funerales, los cantos deben traer  fortaleza  y consuelo a los asistentes al servicio funerario.

Existen también muchos cantos infantiles que tienen la función de enseñar a los niños la palabra de Dios, y estos son utilizados durante su clase bíblica.

Entonces, para hacer un uso inteligente de los cantos, lo primero que debemos tener claro es la razón por la cual estamos cantando en determinada reunión.

Al preparar los cantos debemos buscar los más adecuados para que cumplan con el propósito de la reunión y colocarlos en el mejor orden  posible.

No solamente debemos escoger los cantos porque nos gusten o porque tengan un ritmo contagioso.

Recordemos que somos servidores de la congregación, que ayudamos a crear un ambiente propicio para la celebración o intimidad con Dios.

Si durante el tiempo de los cantos la gente se fijó más en nosotros que en Dios, fracasamos; pues nuestro deber principal es glorificar a Dios y llevar a las personas a que lo glorifiquen a Él; no que se fijen en nosotros.

Debemos ser sensibles a la guianza del Espíritu Santo y al sentir de la congregación frente a la cual nos encontramos, además de tener la flexibilidad de variar los cantos que habiamos preparado con anterioridad si en determinado momento es requerido.

Para cantar con inteligencia debemos ser sensibles al Espíritu de Dios y pedirle que nos de sabiduría para dar el mejor uso posible a esa herramienta tan bella y poderosa que nos ha dado para alabarle… los cantos.

Bendiciones siempre!!

Cómo Ministrar Alabanza con Niños

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. (1Co 13:11 RV60)

1. Lo primero que debemos hacer es transformarnos en niños y recordar cómo pensábamos a esa edad y tratar de cantar como nos hubiera gustado que cantaran con nosotros.

2. No debemos tenerles miedo; algunos directores de alabanza huyen de tener que cantar con los niños. Sin embargo ministrar a los niños es una excelente escuela para ministros de alabanza y es una tremenda bendición todo lo que podemos aprender de ellos.

3. Debemos buscar cantos con lenguaje sencillo y mensaje claro.

4. Determinemos qué deseamos que quede en el corazón de los niños, por ejemplo una enseñanza de la fe, o bien un momento de comunión con Dios.

5. Recordemos que dependiendo de la edad de los niños, su tiempo de atención es diferente.

6. Las mímicas son excelentes para captar su atención y enseñar el canto.

A continuación les relataré algunas experiencias como director de alabanza de niños, lo haré según las edades y espero que puedan servir para tomar ideas de lo que ustedes pueden hacer en sus congregaciones.

Con los niños de 0 a 3 años de edad

Durante dos años ministré alabanza en las salas cuna de nuestra congregación y por increíble que parezca podíamos tener hermosos tiempos adorando al Señor con los bebés, de hecho, los que más disfrutábamos éramos los que cantábamos y los que cuidaban a los niños.

Muchas veces, Cuando comenzábamos a cantar, los niños que estaban llorando se calmaban y ponían atención, luego los que los tenían en brazos comenzaban a adorar al Señor por medio de algún canto que estuviéramos entonando y es realmente inexplicable lo que vivíamos, ya que la presencia de Dios se hacía sentir de una forma muy especial y en varias ocasiones tuvimos la oportunidad de orar ministrando a los niños, y Dios ministrándonos a nosotros a través de los bebés de una forma que como dije antes es inexplicable, pero muy real.

y dijeron a Jesús:–¿Acaso no oyes lo que estos niños están diciendo?Jesús les contestó:–Sí, los oigo bien. ¿No recuerdan lo que dice la Biblia?:“Los niños pequeños,los que aún son bebés,te cantarán alabanzas”. (Mateo 21:16) BLS

Con los niños de 3 a 5 años

En esta edad ya se puede pensar en cantar junto a ellos, pero eso sí, las letras de los cantos muy sencillas y el tiempo de cantos debe ser de aproximadamente 15 minutos.

Al iniciar el tiempo de cantos tienes que captar su atención rápidamente. Yo suelo comenzar con un … Hoooola!!! ¿Cómo están? Y luego de la respuesta de ellos, les digo: Aaah! Esa respuesta estuvo muy flaquita, yo quiero escuchar una respuesta cachetona!! ¿Cómo estááán? Y entonces, después de las risas, ellos me dan una respuesta muy fuerte y comienzo a enseñar el canto. El que más he utilizado con esas edades es un canto que dice así: Los conejitos saltan, saltan, saltan, los conejitos saltan, Dios es todo amor.

Durante el tiempo del canto les enseño los ademanes, les hago preguntas que de antemano sé que saben las respuestas y hago bromas que ellos puedan entender. Luego enseño un canto de adoración, donde les explico nuestras expresiones físicas para adorar, por ejemplo, postrarse y entonces la ponemos en práctica mientras cantamos algún canto lento como “Cristo te amo”.

Nunca falta el niño que ni se enteró de qué fue lo que sucedió, pero tampoco falta el que graba todo lo que se enseña y que atesora esos momentos para el resto de su vida.

Recuerdo una oportunidad en que durante una fogata con niños de tres a seis años, me pidieron cantar “lléname Señor” y cuando lo hicimos El Espíritu Santo descendió con poder y varios niños ¡comenzaron a hablar en otras lenguas! ¡Fue algo glorioso!

Nunca creas que tu trabajo con los niños es en vano.

Con los niños de 6 a 8 años

Ellos ya están listos para un tiempo de alabanza y adoración pero no te olvides que siguen siendo niños, tu lenguaje con ellos debe seguir siendo sencillo, tu sonrisa siempre presente y ni se diga del entusiasmo, eso es vital! No digo que tengas que estar gritando todo el tiempo sino, más bien, que se note que estás disfrutando lo que estás haciendo.

Con ellos se pueden entonar cantos rápidos que incluyan mímicas y durante los cantos lentos, puedes comenzar a hacer uso de cantos que expresen la grandeza de Dios y nuestra relación personal con él, o bien de ministración. Ejemplos de cantos que se puedan entonar con ellos:

Cambiaré mi tristeza, Levanta tu casa sobre la roca, Vamos a juntarnos a alabar a Cristo, En mi corazón hay una canción, Maravilloso, Cantaré de tu amor por siempre.

Lo importante es que sean cantos no muy largos y que ellos entiendan el significado de cada una de las palabras.

Siempre es bueno preguntarles si entienden lo que significa alguna palabra que creamos que no todos dominan, y que nos tomemos el tiempo de explicar el significado si algunos lo necesitan, por ejemplo antes de cantar “Señor hazme un radical” preguntar qué significa radical y luego explicar el significado si por lo menos uno del grupo no lo entiende.

Con las edades de 9 a 11

Lo difícil en esta edad es que algunos todavía tienen pensamiento muy infantil y otros quieren actuar ya como adolescentes. Con ellos puedes cantar un canto infantil y luego seguir sólo con cantos juveniles, e incluso entonar los cantos de la congregación general.

Lo que es vital aquí es la actitud del director de los cantos, ya que algunos de los muchachos a quienes se dirige estarán con la intención de llevar la contraria a todo lo que se les proponga hacer. Es importante que tú puedas influir sobre ellos en lugar de ponerte en una especie de batalla para que hagan lo que tú quieres que hagan; muchos directores recurren al regaño para obligarlos a cantar y con eso ya perdieron su corazón para que adoren a Dios, quizás logran que canten pero no tendrán una comunión con Dios, otros se ponen en plan de súplica para que canten y esa tampoco es la actitud correcta.

Lo mejor que yo he encontrado ha sido platicar con ellos y explicarles por qué necesitamos adorar a Dios y luego invitarlos a que se unan a mí, porque yo lo voy a adorar en ese momento, si no desean hacerlo pueden permanecer sentados y en actitud respetuosa durante el tiempo que los demás estamos adorando.

Estoy seguro que si pides ayuda a Dios, Él te mostrará una forma correcta de guiar a tus muchachos. Lo que quisiera dejar establecido es que el regaño, la súplica o bien crearles un remordimiento para que canten no son buenas formas para llevarles a adorar a Dios.

Espero que este artículo haya sido de bendición para tu vida. No dejes de hacernos tus comentarios y si lo deseas puedes compartirlo con tus contactos.

Bendiciones Siempre!!

Cómo Ministrar Alabanza con Jóvenes

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En la actualidad, un gran porcentaje de los jóvenes de la iglesia cristiana se han caracterizado por su indiferencia hacia todo, en especial lo relacionado con Dios. Sin embargo, cuando logramos que un grupo de ellos entre al “rollo” de adorar a Dios, es algo hermoso unirse a ellos para cantar con esa pasión característica de un joven que ha encontrado lo mejor que pudo pasarle en la vida.

Recordemos que para lograr esto dependemos completamente de Dios. Me gusta mucho la frase de Kathryn Kuhlman que dice: “Yo no puedo usar al Espíritu Santo, es Él quien me usa a mí”. Debemos poner todo lo que esté de nuestra parte; preparación, oración, esfuerzo etc. Y luego maravillarnos cuando Dios haga su parte.

Con los jóvenes la música tiene especial importancia, es por ello que debemos ser sabios cuando llega el momento de enseñarles a adorar a Dios por medio de ella.

Al Ministrar alabanza con jóvenes lo primero es que la calidad musical debe ser la máxima que esté a tu alcance, que lo que vas a cantar esté bien cantado y bien tocado, no estoy hablando de tener todos los instrumentos sino de que los que interpreten lo hagan bien; puede ser un solo instrumento musical pero que esté siendo bien ejecutado.

Una cosa en la que quisiera hacer énfasis es en el hecho de que no todos los cantos cristianos que tienen “ritmo juvenil” son apropiados para dirigir alabanza en el grupo de jóvenes. Debemos poner atención a lo que el canto dice para decidir si lo incluimos dentro del tiempo de alabanza y adoración, o bien lo utilizamos en un punto especial o en otra actividad para la cual sea adecuado. No deseo entrar en la tradicional controversia acerca de si tal o cual ritmo “es o no es de Dios”, lo que deseo es que nos tomemos un tiempo para analizar el contenido de cada canto y decidir si lo colocamos en un tiempo de alabanza y adoración.

La persona que dirija los cantos con los jóvenes debe ser una persona cuyas palabras y acciones coincidan, ya que los jóvenes están muy atentos a la sinceridad de sus líderes. Si la persona que los está guiando a tener comunión con Dios por medio de la música es inconsistente en sus palabras y actos, no solamente será un pésimo ejemplo para los jóvenes sino que dañará la relación de los mismos con Dios.

Con tus buenas obras, dales tú mismo el ejemplo en todo. Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad,     (Tito. 2:7 NVI)

Respecto a qué cantos cantar, debes tener muy claro hacia donde deseas enfocar el tiempo de la música. Te serán muy útiles los cantos que hablen del amor que sienten por Dios y que lo expresen de una forma intensa, que hablen de entrega total hacia Dios y debes recordarles constantemente que la adoración no gira en torno a la emoción sino a la convicción.

En estas edades muchos de los jóvenes que tienen talento musical ya están participando activamente del ministerio de la música de sus iglesias, muchos de ellos están haciendo crecer su talento ¡y qué mejor forma de hacerlo que sirviendo a Dios! Es muy importante que existan líderes que cuiden de los músicos en estas edades y les hagan conocer la responsabilidad que tienen como ministros delante de Dios y de las personas. Deberán cuidar de ellos con mucho amor, paciencia y sabiduría, ya que los músicos son un grupo con características muy peculiares jejeje (hablo como músico y como líder de músicos por varios años).

Por lo demás, la mayoría de los muchachos en esta etapa están tomando decisiones muy importantes para el resto de sus vidas y podemos utilizar la música como un medio muy efectivo para influenciarles a tomar decisiones correctas en Dios. Cantos como “Quiero entregarte mis sueños” de Abel Zabala son muy buenos para estos propósitos, “La cosecha” de Marco Barrientos, “Tú y yo” y “Heme aquí” de Marcos Witt fueron de mucho impacto para los jóvenes de principios de los años noventa. Tú puedes buscar cantos en un estilo musical apropiado para el momento que estás viviendo pero que tengan básicamente un contenido similar a los antes mencionados. Actualmente los cantos del ministerio Hillsong son muy utilizados.

Quisiera invitarte a leer el artículo que escribí sobre cómo ministrar alabanza con niños, ya que será un excelente complemento para lo que has leído aquí.

Es mi oración que este artículo pueda ser de bendición para tu vida. Por favor, no dejes de darnos tus comentarios y si te es posible comparte esta página con tus amigos y conocidos del ministerio de música.

Bendiciones siempre!!

Características de un Director de Alabanza

DirectorDeAlabanzaDebido a la importancia del ministerio del canto, debemos ser muy cuidadosos con la selección de la persona encargada del mismo.

Cada congregación tiene sus propios requisitos para sus directores de alabanza pero estos son algunas características  generales, pero  muy necesarias, en la persona que llegue al liderazgo del ministerio de alabanza de cualquier iglesia.

1. Que sea un adorador.

Algunas personas están como encargados de adoración solamente porque cantan bonito, aunque  su estilo de vida no refleje adoración para Dios y eso no debe ser así.

Nadie puede guiar a otro en un momento de adoración si no sabe adorar, el adorador dedica tiempo a estar con Dios y conocerle y se esfuerza por vivir de acuerdo a la voluntad de su Señor.

2. No debe ser nuevo en los caminos de Dios.

El director de alabanza enfrenta una serie de circunstancias, incluidas espirituales,  al estar ministrando los cantos; que se requiere que ya tenga algún tiempo de estar caminando con Dios para que sepa cómo enfrentarlas.

No debe ser un recién convertido,  no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo.  (1Ti 3:6 NVI)

3. Debe conocer el estilo de alabanza y adoración de su congregación, los cantos que entonan y las normas establecidas por su pastor.

No todas las congregaciones tienen el mismo estilo para alabar a Dios por medio de la música, por lo cual es conveniente que el director de alabanza dedique un tiempo a conocer el estilo de su congregación y tomar un tiempo para hablar con su Pastor respecto al tema; para poder trabajar en equipo con él.

4. Debe tener un nivel musical aceptable.

Del mismo modo que no solo cantar bonito es suficiente para ser director de alabanza, el solo tener la preparación espiritual tampoco es suficiente. El director de cantos debe tener buen oído musical y cantar afinado. Deberá hacer todo lo que esté a su alcance para desarrollar su talento musical (clases de canto o de algún instrumento).

5. Debe contar con el respeto de su congregación, ganado por su buen testimonio.

Junto con Tito, mandamos a un hermano en Cristo que trabaja mucho anunciando la buena noticia. En todas las iglesias se habla bien de él,                                      (2Co 8:18  BLS)

Los miembros de la iglesia en Listra y en Iconio hablaban muy bien de Timoteo.  (Hech 16:2 BLS)

6. Debe tener la capacidad de liderar y saber trabajar en equipo. Con el  pastor y con los músicos. (No debe ser individualista)

7.  Debe conocer, creer y apoyar la visión de su congregación.

No debe tener resentimientos contra el liderazgo. De lo contrario, afectará mucho su fluir de adoración en la congregación.

8. Debe ser ejemplo en responsabilidad, puntualidad, disciplina, esfuerzo, servicio y sencillez.

No está demás que leamos el siguiente pasaje bíblico:

Es verdad que si alguien desea dirigir una iglesia, desea un buen trabajo. Pero debe ser alguien a quien no se le pueda acusar de nada malo. Debe tener una sola esposa, controlar todos sus deseos y pensar dos veces lo que va a hacer. Debe comportarse correctamente, recibir con gusto a los viajeros en su hogar y saber enseñar. No debe ser borracho, ni violento, ni buscar pelea. Al contrario, debe ser amable y tranquilo, y no estar preocupado sólo por el dinero. Además, debe gobernar bien a su propia familia y educar a sus hijos para que sean obedientes y respetuosos. Porque si no puede gobernar a su propia familia, tampoco podrá gobernar a la iglesia de Dios. Y no debe ser alguien con poco tiempo de haber creído en Jesucristo, pues puede volverse orgulloso y entonces recibirá el mismo castigo que Satanás. Por último, debe contar con el respeto de la gente que no cree en Jesucristo, para que nunca pase vergüenza delante de ellos ni caiga en alguna trampa de Satanás.  Los diáconos de la iglesia Los diáconos deben ser gente respetable; no deben mentir ni beber mucho vino, ni estar preocupados por ganar mucho dinero. Además, deben creer siempre en todo el mensaje de la buena noticia que Dios nos ha dado, y tener la conciencia tranquila. Deben tener una sola esposa, y dirigir bien a sus hijos y a toda su familia.Las mujeres también deben hacer bien su trabajo. No deben ser chismosas, sino saber controlarse en todo, y ser personas en las que se pueda confiar.A los que quieran ser diáconos se les deberá poner a prueba. Si no se les puede acusar de nada malo y pasan la prueba, trabajarán en la iglesia. Los que hagan bien su trabajo como diáconos tendrán buena fama y se ganarán el respeto y la confianza de todos en la iglesia de Cristo.  La gran verdad Espero visitarte pronto. Pero te escribo todo esto por si acaso no llego a tiempo. Así sabrás cómo debemos comportarnos los que pertenecemos a la iglesia, que es la familia del Dios vivo. La iglesia sostiene y defiende la verdad. (1Ti 3:1-15 BLS)

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