Sumisión a Dios

Pedimos a Dios que siga obrando en tu interior, en tu alma y en tu vida. Que Él pueda revelarte cosas nuevas y gloriosas a través de Su Espíritu Santo.

Hoy vamos a ver un versículo que me ha llamado mucho la atención, y te invito a que lo analices conmigo:

En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión. Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer; y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen.
Hebreos 5; 7-9

Hay tantas cosas que aprender de este versículo, pero vayamos una por una:

1. Escoge bien a quién vas a pedir las cosas. Jesús sabía quién era el único que podía salvarlo de la muerte, supo a QUIEN clamar. Nosotros también debemos aprender a discernir a quien podemos clamar y pedir las cosas. Muchas veces derramamos nuestras quejas, angustias y necesidades con las personas que nos rodean, pero la verdad es que debemos clamar al Único que nos puede dar  respuesta. No pidamos al esposo/a o al amigo/a lo que ellos no nos pueden dar, pidámosle a Dios.

2. Amigo(a), no tengas miedo ni vergüenza de derramar tu corazón delante de Dios, no tengas miedo de contarle tus pruebas y tus angustias. Jesús mismo derramó lágrimas y clamor al Padre. Hazlo todo siempre sometiendo tu voluntad a la Suya.

3. Dios te escucha. Siéntete amado y comprendido por Dios. Lo que Él mira, es el corazón sometido a Su voluntad.

4. Aprende a obedecer. Esa parte es la que más me llamó la atención, pues que Jesús siendo Dios, tuvo que aprender a obedecer, no era algo nato, sino que fue a través del sufrimiento que aprendió a obedecer. Así que nosotros también aprendamos a obedecer a Dios, algo que muchas veces es doloroso pero necesario.

5. ¡Disfruta de tu regalo! AL obedecer a Dios, siempre llegará una recompensa, y ésta que Jesús nos dejó es la más valiosa que el ser humano pueda tener; ¡LA VIDA ETERNA!

Espero que puedas poner estos puntos en práctica, sometiéndote a Dios en todo, hablándole y obedeciéndole para poder disfrutar de una vida eterna junto a Él y mientras llega ese día, disfruta de los regalos que Dios te da a diario al caminar en Su Voluntad.

Bendiciones!

Melek Arévalo

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