PensandoCantos

Porque Dios es el Rey de toda la tierra;Cantad con inteligencia.(Salmo 47:7 RV60)

Los cantos son una herramienta muy poderosa dentro de la iglesia cristiana, es por eso que debemos  aprender a utilizarlos de la mejor manera posible.

Muchas veces escogemos los cantos de la alabanza solo “para llenar el espacio” en lugar de prepáralos adecuadamente para llevar al pueblo a un lugar especifico a través de ellos.

Existen cantos de guerra, de júbilo, de intimidad con Dios, de exaltación, de restauración, etc. Y es bueno que sepamos utilizarlos de una forma apropiada.

Dependiendo del tipo de reunión el objetivo de los cantos es diferente.

Uno de los primeros objetivos de cantar en una reunión cristiana dominical, es proveer a los asistentes de un tiempo en el cual puedan dar su alabanza a Dios a través de cantos que expresen su sentir hacia Dios, que puedan levantar  su voz y proclamar las grandezas de Dios por este medio.

Otra de las metas es crear un ambiente propicio para la comunión personal con Dios, esto se logra, principalmente,  por medio de cantos más lentos o mejor conocidos como “cantos de adoración”.

En otro tipo de reuniones la razón del canto es invitar a la reflexión, o bien reforzar la enseñanza que ha sido impartida.

Al cantar en funerales, los cantos deben traer  fortaleza  y consuelo a los asistentes al servicio funerario.

Existen también muchos cantos infantiles que tienen la función de enseñar a los niños la palabra de Dios, y estos son utilizados durante su clase bíblica.

Entonces, para hacer un uso inteligente de los cantos, lo primero que debemos tener claro es la razón por la cual estamos cantando en determinada reunión.

Al preparar los cantos debemos buscar los más adecuados para que cumplan con el propósito de la reunión y colocarlos en el mejor orden  posible.

No solamente debemos escoger los cantos porque nos gusten o porque tengan un ritmo contagioso.

Recordemos que somos servidores de la congregación, que ayudamos a crear un ambiente propicio para la celebración o intimidad con Dios.

Si durante el tiempo de los cantos la gente se fijó más en nosotros que en Dios, fracasamos; pues nuestro deber principal es glorificar a Dios y llevar a las personas a que lo glorifiquen a Él; no que se fijen en nosotros.

Debemos ser sensibles a la guianza del Espíritu Santo y al sentir de la congregación frente a la cual nos encontramos, además de tener la flexibilidad de variar los cantos que habiamos preparado con anterioridad si en determinado momento es requerido.

Para cantar con inteligencia debemos ser sensibles al Espíritu de Dios y pedirle que nos de sabiduría para dar el mejor uso posible a esa herramienta tan bella y poderosa que nos ha dado para alabarle… los cantos.

Bendiciones siempre!!

¿Qué piensas de esta nota?

Comparte tus pensamientos.