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Marcos 10.17–22 (NTV)

17Cuando Jesús estaba por emprender su camino a Jerusalén, un hombre se le acercó corriendo, se arrodilló y le preguntó: —Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?
18—¿Por qué me llamas bueno? —preguntó Jesús—. Sólo Dios es verdaderamente bueno;

En estos dos versículos podemos encontrar una interesantísima interacción entre Jesús y un hombre que le estaba buscando.  Y creo que el día de hoy podremos ser transformados si permitimos que el Espíritu Santo utilice esta historia para desafiar nuestra vida.

Veamos,

  • Este hombre se acercó a Jesús con urgencia. / Dice la Palabra que venía corriendo. Eso me hace pensar en muchos que mantenemos una vida apresurada y con agenda llena. Y en muchas oportunidades es principalmente por el Ministerio. Corremos de un lado a otro y nos hemos vuelto unos expertos en llegar “Justo a tiempo” para encontrarnos con el Maestro. Sin embargo, te animo que en cuanto se trate de estar con Jesús llegues antes de tiempo y te quedes sin limite de tiempo.

 

  • El hombre se  arrodilló ante Jesús / Con este acto estaba diciendo: Jesús, yo reconozco que eres superior a mí. Pero… ¿Porqué se arrodilló?  Puede ser que   admirara a Jesús a tal punto que consideraba que arrodillarse era la mejor forma de iniciar una interacción con Él.  O quizás quería ganarse la aprobación de este Rabí que estaba en su apogeo de popularidad. O bien quería impresionar a los presentes que admiraban a Jesús y que dijeran, este hombre si que ama al Maestro. Cual sea que haya sido su motivación algo que deseo recalcar  es que muchos de nosotros nos podemos identificar con él en este aspecto. Somos personas que nos arrodillamos ante Jesús. Ahora la pregunta es ¿Cuáles han sido nuestros motivos para arrodillarnos ante Jesús?

 

  • Este hombre llamó bueno a Jesús. No parece nada fuera de lo común esta declaración. Maestro Bueno. Hoy en día es lo más normal del mundo llamar a alguien bueno sin que tenga ninguna connotación extraña. Lo interesante en este caso es que por la forma en que utilizó las palabras en el idioma original, este hombre de cierta forma le estaba llamando Dios a Jesús. Es como si en español dijéramos algo como “Maestro Perfecto en Bondad” y que Jesús respondiera ¿Porque me llamas perfecto solo Dios es perfecto? ¿Me entiendes? Más adelante veremos la importancia de esta declaración.

 

  • Era un hombre que reconocía la importancia de las cosas espirituales. Pues la pregunta que le hizo a Jesús estaba relacionada con la vida eterna. Y creo que en eso también nos podemos identificar. El hecho de que estés leyendo este blog me deja saber que te interesan las cosas relacionadas con Dios y tu vida espiritual.

 

Sin embargo, Jesús no se impresionó en lo más mínimo con todo eso. ¿Por qué?  Porque Jesús conocía lo que había dentro del corazón. Muy probablemente  este hombre era un experto en manejar las apariencias y era alguien que buscaba quedar bien con todo mundo.

¿Será que eso es algo con lo que nos podríamos identificar también? Espero que no.

Jesús ignoró toda la apariencia exterior y fue directo a lo que había en lo íntimo del  corazón de aquél hombre. Y es lo mismo que quiere hacer contigo hoy. Dios quiere llegar a lo íntimo de tu corazón y tratar con lo que está allí.

Cuando Jesús le dijo ¿Porqué me llamas bueno? Solo Dios es verdaderamente bueno. Lo que en realidad le estaba diciendo es: ¿Porqué me llamas Dios? ¿De verdad crees que soy Dios?

Y allí, en ese momento, le estaba al hombre la oportunidad de hacer una de las declaraciones más poderosas de la Escritura. Algo como “Porque yo creo que tú eres Dios”. Allí estaba la oportunidad de hacer una declaración que lo llevaría a la Vida Eterna de la cual estaba preguntando. Sin embargo aquel hombre guardó silencio o quizás fingió ignorar la pregunta. ¿Porqué?

Quizás porque si confesaba abiertamente que Jesús era Dios mismo,  sin duda alguna su reputación se vendría abajo con la élite de la sociedad Judía, aquella reputación que tanto trabajo le había costado formar sería sustituida por burlas,  rechazo, acusaciones de herejía y quien sabe cuanta cosa más. Entonces concluyó que era mejor guardar silencio. No estaba dispuesto a arriesgarlo todo por aquel maestro de Galilea.

Seguramente se sintió atrapado porque nunca pensó que Jesús fuera a tomar tan en serio sus palabras. “Maestro Bueno” después de todo para él era tan solo un saludo “políticamente correcto” y a lo mejor esperaba de Jesús una respuesta políticamente correcta, porque ¿A qué Rabino se le ocurriría poner en una situación tan bochornosa a un contacto tan importante, con tanta influencia y eso sin mencionar las cantidades que podría llegar a ofrendar para el ministerio?  Sin embargo, se topó con que a Jesús no le preocupaba (ni le preocupa hoy día) si sus acciones son o no son políticamente correctas.

Te voy a decir un secreto… a Jesús no le interesa como quede tu reputación por causa de Él. A Jesús le interesa que encuentres la Vida Eterna a través de Él.

Amigo o amiga que me escuchas…

¿Cómo vas a responder tú a la pregunta de Jesús? ¿De verdad crees que soy Dios?

Cuándo Jesús te coloque en una situación en la que abiertamente tendrás que escoger entre definirte como su seguidor o quedarte callado.

¿Vas a guardar silencio?

¿Estas dispuesto o dispuesta a poner en juego tu reputación por la causa de Jesús?

Termino con esta contundente declaración de nuestro Señor.

Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás; pero si entregas tu vida por mi causa y por causa de la Buena Noticia, la salvarás.” (Marcos 8.35, NTV)

 

 

 

Photo by Avi Richards on Unsplash

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