-Entonces ¿Tú le preguntas a Dios qué hacer para todo?- Esa era la pregunta de mi hijo Nolan de 7 años mientras desayunábamos una mañana. Él parecía un poco decepcionado por la idea de que su papá siendo ya adulto todavía dependiera de la aprobación de alguien más para actuar, él fantaseaba con la idea de que cuándo fuera grande podría hacer lo que quisiera cuándo él quisiera sin tener que pedir permiso a nadie.

En mi respuesta traté de explicarle, en lenguaje infantil, que Dios siempre sabía mejor que yo que hacer y cómo hacerlo. Y que con el paso de los años había aprendido que era mejor preguntarle a Él si lo que pensaba hacer contaba con su aprobación o no. De esa forma me había ahorrado muchos problemas. Luego le conté un par de historias de cómo Dios nos había guiado y la bendición que había representado para nosotros hacer lo que él nos dijo en lugar de hacer lo que nosotros queríamos.

Ahora yo te pregunto a ti… ¿Y tú… le preguntas a Dios qué hacer para todo? 😉

“El SEÑOR dice: «Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados».” (Salmo 32.8–9, NTV)

 

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