Difícil explicar con palabras nuestro servicio de este domingo. Durante el tiempo de alabanza la presencia de Dios lleno de gozo a los que estabamos allí presentes. Varios pudimos danzar y reir al gozarnos en alabar a nuestro Dios con el canto «La Canción Feliz».

Luego del hermoso ambiente vivido durante la adoración todo quedó listo para la Palabra de Dios.

Hoy hablamos de la historia de Elías y los profetas de Baal en el Monte Carmelo, cuando Dios hizo descender fuego del cielo para consumir el sacrificio. La historia se encuentra en el libro de 1 de Reyes 18:20 – 40

El punto relevante del mensaje fue el siguiente:

Antes de que Dios hiciera descender el fuego, fue necesario que Elías reconstruyera el Altar de Adoración.

Muchas personas quieren ver el fuego de Dios obrando en sus vidas y no entienden el porque no lo logran ver y quizás, muchas veces, es porque su altar de adoración está en ruinas, no tienen ese tiempo personal de adoración a Dios.

Dios está deseando hacer descender el fuego en sus vidas, sin embargo ese fuego no vendrá hasta que el Altar de Adoración no esté reconstruido. Dicho de otra forma, el poder de Dios no se verá manifestado en nuestras vidas mientras nuestro tiempo de adoración a Dios esté descuidado.

Debemos aprender a desarrollar en nuestras vidas el hábito de pasar un tiempo personal de adoración a Dios diariamente. Un tiempo en que podamos orar, cantar, postrarnos y reverenciar a Dios de forma personal. Sin esto en nuestras vidas,  no podremos ver el poder de Dios obrando en nosotros y a través de nosotros.

El altar personal de Adoración es algo entre Dios y nosotros, y nadie más podrá construirlo o restaurarlo  en lugar nuestro.

Comparto con usted este enlace con el video del canto que entonamos al  cierre del servicio. Allí en donde usted se encuentra puede unirse y entonarlo y comenzar a contruir ese altar personal de Adoración.

Bendiciones Siempre!!

 

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