Cuando estamos parados en el altar para ministrar alabanza ¡A disfrutar! ¡A gozarnos con Dios! Recordemos que nuestra presentación no es ante los hombres, es de todos juntos ante Dios. No prediquemos entre cada canto, demos frases cortas de exhortación. Respetemos el tiempo asignado y tengamos un volumen moderado. Éstos y otros consejos más forman parte de esta conferencia.

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