Dios es Sin Igual

Reflexiones de la Vida y la Palabra de Dios por el Pastor William Arévalo

Categoría: Podcast

Cuando Dios mueve las piezas

La carta de Pablo a los Filipenses contiene un tesoro de enseñanzas para nosotros los creyentes. Versículos tales como “Mi Dios pues suplirá…..” “Aquél que comenzó la buena obra en vosotros….” Y el famoso “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” todos ellos están contenidos en esta poderosa carta que forma parte de la Biblia. Hoy quisiera hablar un poco de cómo Dios comenzó a mover todas las piezas para que esa carta fuera escrita. Para mí es realmente inspirador ver como Dios está trabajando a cada momento en nuestras vidas y a través de nuestras vidas sin que nos demos cuenta. Me llena de alegría pensar que en este momento Dios me pueda estar utilizando de formas que ni siquiera imagino y que nunca sabré. ¡Así toda la Gloria será para Él!. Y creéme que del mismo modo Él está obrando en tu vida.

En la antigüedad se utilizaban las cartas como principal medio de comunicación entre personas que estaban separadas por distancias muy grandes.

En el caso del apóstol Pablo el motivo de escribir esta carta era que quería agradecerles a los filipenses una ofrenda económica que ellos le habían enviado y además compartirles algunas cosas que había aprendido acerca de la fe cristiana aún en medio de las grandes dificultades que el apóstol estaba atravesando en ese momento. Me impresiona muchísimo que Pablo nunca se imaginó que la carta que estaba escribiendo luego se convertiría en un famoso libro de la Biblia. ¡El único que lo sabía en ese momento era Dios! ¿No te emociona pensar que Dios este utilizando algo en lo que estás trabajando en este momento y que lo pueda utilizar para bendecir miles de vidas aunque tú nunca te llegues a enterar? Para mí eso es algo glorioso.

Continuemos.

La carta se llama filipenses porque está dirigida a las personas que vivían en una ciudad llamada Filipos. Ésta era una ciudad importante en una región llamada Macedonia que en ese entonces era parte de Grecia. Ahora ya es un país llamado República de Macedonia.

Pero bueno, ahora veamos cómo fue que el apóstol Pablo llegó a conocer a los filipenses; Esto está buenísimo, vamos a Hechos 16:6-12

Luego, Pablo y Silas viajaron por la región de Frigia y Galacia, porque el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia en ese tiempo. Luego, al llegar a los límites con Misia, se dirigieron al norte, hacia la provincia de Bitinia, pero de nuevo el Espíritu de Jesús no les permitió ir allí. Así que siguieron su viaje por Misia hasta el puerto de Troas.

Esa noche Pablo tuvo una visión: Puesto de pie, un hombre de Macedonia —al norte de Grecia— le rogaba: «¡Ven aquí a Macedonia y ayúdanos!». Entonces decidimos salir de inmediato hacia Macedonia, después de haber llegado a la conclusión de que Dios nos llamaba a predicar la Buena Noticia allí. Subimos a bordo de un barco en Troas, navegamos directo a la isla de Samotracia y, al día siguiente, desembarcamos en Neápolis. De allí llegamos a Filipos, una ciudad principal de ese distrito de Macedonia y una colonia romana. Y nos quedamos allí varios días.” (Hechos de los Apóstoles 16.6–12, NTV)

¿Tenía pensado el apóstol Pablo visitar Filipos? No

¿Quién le mostró a Pablo que debían ir a Macedonia? Dios

¿Por qué no dejó Dios que ellos fueran a las otras ciudades que tenían pensado ir?

Creo que la mejor respuesta está en el siguiente versículo.

«Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.” (Isaías 55.8–9, NTV)

En el momento en que Dios les dijo que no fueran a las otras regiones es cuando las piezas para existiera la carta a los Filipenses comenzaron a moverse. ¡Dios es sin Igual!

Algo que he aprendido con el paso de los años es que Dios no quiere que nos movamos motivados por las necesidades, Él quiere que nos movamos en obediencia a SUS por propósitos”

En este caso ¿Necesitaban las otras regiones escuchar el evangelio? Seguramente que si. ¿Era el propósito de Dios que Pablo y sus amigos fueran los que llevaran el Evangelio hacia allí? Obviamente no.

¿Qué nos enseña el Apóstol Pablo con el hecho de que no fue a las ciudades que él quería ir pero si fue a la ciudad que Dios le indicó?

Que debemos obedecer y confiar en que los planes de Dios para nosotros son mejores que los nuestros.

Creo que por el tiempo es mejor que lo dejemos hasta aquí por el día de hoy, pero te invito a acompañarme en el siguiente episodio donde estaremos descubriendo otra verdadera joya contenida en el mismo pasaje bíblico que leímos hoy.

Oremos,

Padre Dios, gracias por los tesoros que encontramos en tu Palabra. Ayúdanos a vivir una vida que te glorifique a ti en todo tiempo. Úsanos para tus propósitos y mejor aún si no nos enteramos así no tendremos la tentación de robarte la Gloria. Ayúdanos a distinguir entre necesidad y propósito y que podamos caminar siempre acorde a tu Voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.

Puedes descargar el audio de este mensaje aquí https://5stones.sermon.net/21038019

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Alcanzar Sueños en el Ministerio

Hoy quiero hablar un poquito acerca de los sueños y el ministerio.

Cuando tenía 14 años comencé a soñar con servir a Dios. Soñé con algún día cantar con una banda de músicos y lo recibí, soñé con algún día ministrar alabanza en el santuario principal de la iglesia donde me congregaba y donde había servicios de hasta 4,000 asistentes y lo recibí; Soñé con algún día compartir el escenario con Marcos Witt y lo recibí. Soñé con algún día grabar un disco y también me fue dado. Soñé con viajar por distintos países ministrando alabanza y predicando y también lo recibí.

Luego, Dios me envió a vivir a Turquía.

Al llegar allá me di cuenta de que mis sueños, mis metas, mis propósitos podían ser muy nobles, mis motivaciones probablemente correctas. Pero el plan de Dios para mí vida era diferente. Me encontré con que en Turquía no había multitudes deseosas de asistir a un concierto de música cristiana, yo no tenía invitaciones para ir a predicar y mucho menos iba a recibir una ofrenda por hacerlo y tampoco había un  “mercado” que pudiera hacer “rentable” mi nuevo album musical. Lo que si había era un pequeño grupo de personas que se reunían en una casa para alabar a Dios, aprender de la Biblia y orar por Turquía, oraban para que Dios ablandará los corazones de las personas y que la Buena Noticia pudiera cambiar sus vidas. Entonces ¿Qué tenía que hacer yo? ¿Seguir luchando y orando para que Dios bendijera mis sueños o permitir que Él mismo desbaratara mi vida y me preparara para hacer Su Voluntad?

Cuando hablamos sueños creo que por la forma en que estamos utilizando la palabra “sueño”, ésta podría sustituirse por la palabra “deseo”.

Por ejemplo, sueño con hacer grandes cosas para Dios bien puede ser: Deseo hacer grandes cosas para Dios, sueño con un ministerio poderoso, puede ser: Deseo un ministerio poderoso etc.

Ahora bien, si queremos entender el concepto bíblico de sueños nos vamos a encontrar que cuando la Biblia nos habla de sueños se refiere literalmente a sueños que alguien tuvo mientras dormía y no a propósitos o metas personales. Ningún personaje bíblico dijo: Tengo un sueño y voy a luchar por él. Eso nos puede ayudar un poco a comprender como la Escritura maneja el tema de los sueños, no son anhelos personales sino revelaciones de Dios.

Dicho esto, ahora quisiera hablar un poquito más específico con todos aquellos que de alguna forma estamos involucrados en el servicio a Dios.

En el cristianismo de hoy, es muy fácil llegar a confundir el llamado de Dios al ministerio con la famosa frase de “alcanzar sueños” Muchos jóvenes piensan que si son llamados por Dios para ser ministros significará viajar, pararse en escenarios frente a multitudes, grabar audios y videos, escribir libros y quizás hasta firmar autógrafos. Y aunque ese ha sido el designio de Dios para algunos no significa que todos los que estamos llamados a servir a Dios de tiempo completo tendremos la misma presencia mediática.

En pleno siglo XXI existen hombres y mujeres usados poderosamente por Dios, llenos del Espíritu Santo. Que nunca se pararán frente a un micrófono, o viajarán en un avión, seguramente no llegarán a tener una página de Facebook con muchos Fans  o cientos de seguidores en Twitter, quizás nunca recibirán un cheque por ministrar y eso no significará que fracasaron ministerialmente.

Ahora, tomémonos un momento para aclarar qué es el ministerio cristiano.  Para ello me gustaría compartirte la definición de Ministerio que encontré en el Nuevo diccionario bíblico ilustrado de editorial CLIE  dice así:

Ministerio. 1. Acto de ministrar o servir. En heb., el que sirve es denominado con el término ebed, que implica un servicio voluntario u obligatorio, y designa a todos aquellos que tienen que servir; el prisionero de guerra, el esclavo comprado, el funcionario privilegiado de un soberano, y también el adorador de Jehová. Los orientales se consideran servidores de un superior, o de Dios. En hebreo se aplica asimismo el término de servidor a un pueblo vencido y sometido a tributo. Dios da el nombre de ministros o servidores a aquellos que lo adoran.[1]

Podemos darnos cuenta entonces que el Ministro no está supuesto a hacer su propia voluntad sino la voluntad de su Jefe o su Amo. Eso quiere decir que al ser Ministros de Dios estamos comprometidos a hacer la Voluntad de Dios independientemente de nuestros deseos u opiniones.

Eso puede sonar duro pero créeme que es algo liberador y reconfortante.

Luego de 25 años de estar sirviendo al Señor de tiempo completo puedo decirte esto con completa autoridad: Existe una satisfacción mucho más grande en estar en el centro de la voluntad de Dios que en un sueño hecho realidad.

Es mi deseo y oración que tú que me estás leyendo, si aún no lo has hecho, te atrevas a soltar la lucha por alcanzar tus sueños y la puedas substituir por una búsqueda de Dios.

Te invito a reflexionar un momento respecto a tu propia vida. Analiza tus propias acciones y contéstate a ti mismo ¿Estoy tratando de alcanzar mis sueños?  ¿Me he tomado el tiempo de orar respecto a ellos?  ¿Le he preguntado a Dios si esos sueños son su Voluntad para mi vida o son solo mis buenas intenciones?

Algunas veces tenemos miedo de orar a Dios y preguntarle acerca de nuestros proyectos porque sentimos que nos va a decir que se los rindamos y la verdad es que no queremos pasar por ese duro proceso de separación de nuestros amados sueños.

Pero recuerda que en Mateo 10:39 Jesús mismo dijo:

Si te aferras a tu vida, la perderás; pero, si entregas tu vida por mí, la salvarás.

Déjame decirte que si hay un sueño que no puedes rendir a Dios ese sueño va a ser fatal para tu caminar con Dios y tu vida espiritual. Es mejor pasar el dolor de morir a uno mismo en las manos de Dios que luchar por satisfacer un deseo del corazón sin SU bendición.

Oremos

Gracias señor por este momento de reflexión, gracias por tu palabra que nos indica el lugar correcto donde nuestro corazón debe estar. Hoy te pido en el nombre de Jesús que nos des la entereza necesaria para rendirlo todo a ti. Que si estamos dedicando nuestra vida a alcanzar metas que tú no nos pedido alcanzar nos permitas dar marcha atrás y que comencemos a cumplir tu propósito en lugar de satisfacer nuestros deseos. Ayúdanos a morir a nosotros mismos y a vivir por completo para ti. Te amamos, te adoramos y te entregamos lo mejor de nosotros. En el nombre de Jesús, Amén.

[1] Ventura, S. V. (1985). En Nuevo diccionario biblico ilustrado. TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

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Episodio 007 Alcanzar Sueños

En el cristianismo de hoy, es muy fácil llegar a confundir el llamado de Dios al ministerio con la famosa frase de “alcanzar sueños” Este episodio es un excelente consejo para todos aquellos involucrados en el servicio a Dios.

Episodio 006 ¿Que hacer en medio de la crisis?

Es muy fácil perder el norte al estar en crisis. En este breve mensaje vemos tres acciones que el Rey David tomó al enfrentar la crisis. Nos dictan un buen ejemplo a seguir cuando nos toque el turno a nosotros.

Episodio 005 La Voluntad de Dios para mi vida.

¿Cómo saber la Voluntad de Dios para mi vida? En este episodio encontrarás un enfoque bíblico para responder esa pregunta cuando ésta llegue a tu vida.

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