Jean-Léon Gérôme – The Christian Martyrs’ Last Prayer 

La semana pasada estaba viendo un documental sobre la vida de Billy Graham, la verdad no conocía tan detalladamente su historia y me sorprendió grandemente el impacto que él tuvo en su momento para dar a conocer la Buena Noticia en el planeta tierra. Estadios llenos escuchándolo, presidentes buscando su consejo y millones respondiendo a sus famosos llamados de entregar la vida a Jesús. Aún hoy sus mensajes siguen alcanzando vidas para el reino de Dios. No es de extrañar que muchísimos jóvenes evangelistas le admiraran y soñaran con algún día ser como él.

Al día siguiente, vi un documental de la persecución contra el cristianismo hoy en día, y allí vi escenas en las cuales evangelistas locales estaban siendo vapuleados por proclamar la Buena Noticia, uno de ellos con rostro ensangrentado y con alaridos de dolor seguía proclamando el nombre de Jesús mientras le golpeaban y le gritaban ¨ ¿Por qué no viene a ayudarte ese tal Jesús? Anda, sigue gritando, ¡a lo mejor así se decide a aparecer! ¨ La escena causó una fuerte impresión en mis emociones, estaba atónito, nunca había visto tan claramente la crudeza de sufrir por el Evangelio. Esto me llevó a pensar lo siguiente: dos hombres con la misma misión de proclamar la Buena Noticia, el mismo Dios, el mismo Salvador, una misma pasión, pero dos finales completamente diferentes. ¿Habrá sido uno mejor que otro? ¿Dependió de ellos el resultado final de sus ministerios? ¿Será la recompensa eterna mayor para uno que para otro?

Creo que son preguntas válidas pero la verdad es que Dios es el único que puede responder con exactitud ese tipo de preguntas, y todas nuestras respuestas a las mismas pueden ser cuestionables. El enfoque que finalmente tomé es el de propósito o asignación. Cada uno de estos dos hombres cumplió con el propósito y/o asignación que Dios les dio. Ambos obedecieron lo mejor que pudieron hasta el día de su muerte. El porqué Dios haya asignado a cada uno el rol que le asignó, creo que nuestra mente finita no alcanzaría a comprenderlo y hasta tendríamos la osadía de juzgar la sabiduría de Dios desde nuestros humanos e imperfectos estándares si Él nos dijera sus motivos. Por eso creo que Dios ha sido misericordioso al no revelárnoslo.

Ahora bien, la pregunta a la que sí debo buscar respuesta es: ¿Estoy cumpliendo con la asignación que Dios me ha dado a mí? ¿Estoy compartiendo la Buena Noticia a mi círculo de influencia, familia, amigos etc.?

Es mi oración y deseo que al llegar a la Presencia de Dios en el día final Él pueda llamarme buen siervo y fiel has cumplido a cabalidad con tu asignación. Es por ello que me esfuerzo diariamente en vivir para Él. ¿Y tú?

El Señor le dijo: —Ve, porque él es mi instrumento elegido para llevar mi mensaje a los gentiles y a reyes, como también al pueblo de Israel; y le voy a mostrar cuánto debe sufrir por mi nombre.

Hechos de los Apóstoles 9.15–16, NTV

«Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse.

Isaías 55.8, NTV

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