La carta de Pablo a los Filipenses contiene un tesoro de enseñanzas para nosotros los creyentes. Versículos tales como “Mi Dios pues suplirá…..” “Aquél que comenzó la buena obra en vosotros….” Y el famoso “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” todos ellos están contenidos en esta poderosa carta que forma parte de la Biblia. Hoy quisiera hablar un poco de cómo Dios comenzó a mover todas las piezas para que esa carta fuera escrita. Para mí es realmente inspirador ver como Dios está trabajando a cada momento en nuestras vidas y a través de nuestras vidas sin que nos demos cuenta. Me llena de alegría pensar que en este momento Dios me pueda estar utilizando de formas que ni siquiera imagino y que nunca sabré. ¡Así toda la Gloria será para Él!. Y creéme que del mismo modo Él está obrando en tu vida.

En la antigüedad se utilizaban las cartas como principal medio de comunicación entre personas que estaban separadas por distancias muy grandes.

En el caso del apóstol Pablo el motivo de escribir esta carta era que quería agradecerles a los filipenses una ofrenda económica que ellos le habían enviado y además compartirles algunas cosas que había aprendido acerca de la fe cristiana aún en medio de las grandes dificultades que el apóstol estaba atravesando en ese momento. Me impresiona muchísimo que Pablo nunca se imaginó que la carta que estaba escribiendo luego se convertiría en un famoso libro de la Biblia. ¡El único que lo sabía en ese momento era Dios! ¿No te emociona pensar que Dios este utilizando algo en lo que estás trabajando en este momento y que lo pueda utilizar para bendecir miles de vidas aunque tú nunca te llegues a enterar? Para mí eso es algo glorioso.

Continuemos.

La carta se llama filipenses porque está dirigida a las personas que vivían en una ciudad llamada Filipos. Ésta era una ciudad importante en una región llamada Macedonia que en ese entonces era parte de Grecia. Ahora ya es un país llamado República de Macedonia.

Pero bueno, ahora veamos cómo fue que el apóstol Pablo llegó a conocer a los filipenses; Esto está buenísimo, vamos a Hechos 16:6-12

Luego, Pablo y Silas viajaron por la región de Frigia y Galacia, porque el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia en ese tiempo. Luego, al llegar a los límites con Misia, se dirigieron al norte, hacia la provincia de Bitinia, pero de nuevo el Espíritu de Jesús no les permitió ir allí. Así que siguieron su viaje por Misia hasta el puerto de Troas.

Esa noche Pablo tuvo una visión: Puesto de pie, un hombre de Macedonia —al norte de Grecia— le rogaba: «¡Ven aquí a Macedonia y ayúdanos!». Entonces decidimos salir de inmediato hacia Macedonia, después de haber llegado a la conclusión de que Dios nos llamaba a predicar la Buena Noticia allí. Subimos a bordo de un barco en Troas, navegamos directo a la isla de Samotracia y, al día siguiente, desembarcamos en Neápolis. De allí llegamos a Filipos, una ciudad principal de ese distrito de Macedonia y una colonia romana. Y nos quedamos allí varios días.” (Hechos de los Apóstoles 16.6–12, NTV)

¿Tenía pensado el apóstol Pablo visitar Filipos? No

¿Quién le mostró a Pablo que debían ir a Macedonia? Dios

¿Por qué no dejó Dios que ellos fueran a las otras ciudades que tenían pensado ir?

Creo que la mejor respuesta está en el siguiente versículo.

«Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.” (Isaías 55.8–9, NTV)

En el momento en que Dios les dijo que no fueran a las otras regiones es cuando las piezas para existiera la carta a los Filipenses comenzaron a moverse. ¡Dios es sin Igual!

Algo que he aprendido con el paso de los años es que Dios no quiere que nos movamos motivados por las necesidades, Él quiere que nos movamos en obediencia a SUS por propósitos”

En este caso ¿Necesitaban las otras regiones escuchar el evangelio? Seguramente que si. ¿Era el propósito de Dios que Pablo y sus amigos fueran los que llevaran el Evangelio hacia allí? Obviamente no.

¿Qué nos enseña el Apóstol Pablo con el hecho de que no fue a las ciudades que él quería ir pero si fue a la ciudad que Dios le indicó?

Que debemos obedecer y confiar en que los planes de Dios para nosotros son mejores que los nuestros.

Creo que por el tiempo es mejor que lo dejemos hasta aquí por el día de hoy, pero te invito a acompañarme en el siguiente episodio donde estaremos descubriendo otra verdadera joya contenida en el mismo pasaje bíblico que leímos hoy.

Oremos,

Padre Dios, gracias por los tesoros que encontramos en tu Palabra. Ayúdanos a vivir una vida que te glorifique a ti en todo tiempo. Úsanos para tus propósitos y mejor aún si no nos enteramos así no tendremos la tentación de robarte la Gloria. Ayúdanos a distinguir entre necesidad y propósito y que podamos caminar siempre acorde a tu Voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.

Puedes descargar el audio de este mensaje aquí https://5stones.sermon.net/21038019

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