Dios es Sin Igual

Reflexiones de la Vida y la Palabra de Dios por el Pastor William Arévalo

Mes: noviembre 2010

Me voy para Argentina!

Estoy en mitad de uno de esos procesos de Dios en los cuales uno no puede explicar cómo Dios hace las cosas.
Hace unas semanas el Pastor me habló de una posibilidad de viajar con él para Argentina, sin embargo, el costo del tiket resultó muy elevado y se decidió que mejor no fuera yo al viaje.
Ayer al mediodía me encontraba reunido con el Pastor y una hermana que sirve en el área de niños. Y durante la conversación el Pastor mencionó que debido a un problema que se le presentó en su espalda el médico le dijo que suspendiera el viaje a la Argentina o que se llevara a alguien para cargarle las maletas.
En alguna parte de la conversación la hermana mencionó que porque no me llevaba a mi para cargarle las maletas! Ambos sonreimos con la broma y le contamos que yo estuve a punto de ir al viaje, entonces ella ofreció pagar una parte del boleto que utilizaría yo, de hecho el 50%, luego de la reunión el Pastor le contó de la situación a un hermano y este varón cubrió otra parte del boleto, el otro 49% ,y entonces el Pastor decidió poner el 1% restante.

Así que resulta que dentro de 5 días voy para Argentina a ministrar alabanza y cargar maletas jejejejeje

Que sorprendente es nuestro Dios! ¿no es cierto?

A Él sea la gloria y para siempre!

Bendiciones!

El Llamado (2a Parte)

A finales de ese año (1992) se realizó en la Frater el primer Congreso de Adoración, organizado por Juan Carlos Alvarado, un tremendo líder de alabanza guatemalteco. En los afiches publicitarios de ese evento aparecían los nombres de los conferencistas y con mucha alegría vi que uno de ellos era Marcos Witt. Por fin, tendría la oportunidad de ver de cerca al personaje cuyos cantos me habían impactado tanto los últimos meses. Había tenido la oportunidad de escuchar sus tres grabaciones y en realidad me emocionaba mucho la idea de escucharlo ministrar en vivo. De forma milagrosa Dios me proveyó el dinero para ir a ese congreso, a decir verdad yo no sabía qué tanto podría llegar a gustarme el evento, porque la mayoría de las charlas estaban dirigidas a músicos y líderes de alabanza; y yo no era ni lo uno, ni lo otro. Pero recuerdo claramente  que cuando escuché predicar y ministrar a Marcos Witt yo dije en mi mente, eso es lo que yo quiero hacer para Dios; viajar, predicar y ministrar alabanza. Ese evento me dio un norte al cual orientar mis esfuerzos.

Ahora venían las realidades, no tenía ninguna noción musical, es decir, no sabía tocar ningún instrumento y ni siquiera sabía si cantaba afinado o desafinado; nunca en mi vida había predicado y realmente no me sentía muy cómodo hablando en público, y respecto a viajar, lo más lejos que había estado de mi casa era Esquipulas; Entonces fue cuando comencé a ver la mano de Dios intervenir de forma sobrenatural. No fue todo fácil, pero sí, muy emocionante.Lo primero que hice fue vender mi Nintendo; algo muy doloroso para un joven de 14 años. Con el dinero obtenido  yo pretendía comprarme un pequeño piano eléctrico, sin embargo, para lo único que me alcanzó fue para comprar una guitarra. Yo no sabía ni cuantas cuerdas tenía, pero era lo primero que tenía para empezar; así que oré a Dios pidiéndole que me enseñara a tocar guitarra porque no teníamos dinero para pagar clases y no conocía a nadie que me pudiera enseñar. Y así comenzaron los milagros. Durante dos o tres noches seguidas, soñé que alguien me estaba enseñando lo básico para tocar guitarra; Cuando me despertaba inmediatamente probaba con la guitarra lo que había soñado y ¡resultaba cierto!

El Llamado (1ra Parte)

Desde muy pequeño tuve inclinación especial por las cosas de Dios. Recuerdo haber llorado mucho cuando en una película vi la crucifixión de Jesús, teniendo tan sólo cuatro años de edad; también acostumbraba  preguntar mucho a mis profesores de Biblia, tanto en la iglesia como en el colegio. Con el pasar de los años, esa sed por las cosas de Dios no disminuyó, antes bien, se incrementó grandemente.A los 14 años de edad asistí a mi primer campamento cristiano. Aunque desde mucho tiempo antes había tenido oportunidad de asistir a otros, no lo había hecho porque no sabía nadar; entonces prefería evitar enfrentar la presión, que seguramente me harían los demás, para entrar en la piscina. Sin embargo, de este campamento no me pude escapar (y gracias a Dios que no pude). El nombre y lema del campamento era “Heme aquí, envíame a mí” el canto oficial del evento era  uno que llevaba el mismo nombre de la actividad. Esa fue la primera vez que escuché mencionar el nombre de un tal “Marcos Witt” que decían era el autor del canto lema del campamento. Él no estaba en la actividad pero en diversas oportunidades entonamos cantos que habían sido compuestos por  él.

La segunda noche del campamento, escuchamos una emotiva y desafiante predicación en labios de Bladimiro Vásquez Junior; quien en ese entonces era líder del grupo juvenil de la iglesia Visión de Fe.  Durante su disertación habló de los llamados que Dios hacía a cada vida, y que en algunos casos eran “a tiempo completo”; yo había escuchado esa frase antes sin llegar a entender  bien su significado, pero esa noche, esa frase revolucionó mi vida completa. Cuando el predicador hizo el desafío a los jóvenes que querían comprometerse con Dios  para servirlo “a tiempo completo”  a partir de esa misma noche; me encontré en un mar de lágrimas provocadas por  la intensidad del compromiso que esa noche hice delante de Dios. Recuerdo haberme dado cuenta que en mi vida yo no sería feliz si no estaba sirviendo a Dios; y le pedí a Él, con todas mis fuerzas, que me usara para su obra aquí en la tierra.Terminado el campamento, comencé a buscar en qué podía servir a Dios; entré a un grupo de oración en la iglesia, me involucré en el grupo de servidores que daban la bienvenida para el servicio infantil etc. sin llegar a estar plenamente satisfecho con mi trabajo para Dios.
Continúa…

Aprendiendo a tocar Guitarra

Si mal no recuerdo fue en 1994 cuando adquirí mi primer guitarra. Cómo no tenía dinero suficiente para pagar clases y así aprender bien el instrumento, adquirí un pequeño librito que explicaba lo “básico” para tocar guitarra, (me frustré muchísimo al darme cuenta que no lograba hacer ni lo “básico”) Mi primo llegó a casa para conocer mi nueva guitarra. Él era pianista pero tenía rudimentos de guitarra, así que yo quedé maravillado al escucharlo tocar el canto “Aleluya”. Observé detenidamente la forma en que él lo estaba tocando y luego intenté hacer lo mismo, pero sin mucho éxito.

Recuerdo que en medio de mi tristeza por no lograr avanzar mucho en el aprendizaje de mi instrumento oré a Dios de la siguiente forma: – Señor, te pido que me enseñes a tocar guitarra, a cambio yo te prometo ir a tocar guitarra a donde quiera que tú me envies.-
Lo que continuó después de esta oración, aún me maravilla.
Resulta que durante tres noches soñé que un profesor me estaba enseñando a tocar guitarra; Al despertar yo  intentaba hacer lo que había aprendido en mi sueño y resultaba que funcionaba!!
Lo que aprendí en mis sueños no es todo lo que sé ahora, sin embargo,  si fue el fundamento para iniciar  el aprendizaje de guitarra. Así que Dios cumplió la parte de su trato y yo, hasta el día de hoy, continuo cumpliendo la mía. Lo cual me ha significado viajes, testimonios y experiencias inolvidables.

Creo, firmemente, que Dios puede hacer lo mismo por ti.
Si tienes un testimonio similar no dudes en compartirlo para que pueda edificarnos y así juntos podamos glorificar a Dios.

Bendiciones siempre!